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Gestionando el cambio a través de las personas (II), por José María Gasalla

img_9899José María Gasalla defiende que uno de los grandes peligros de nuestra sociedad, en todos los ámbitos, es la velocidad. Corremos porque todos corren, aunque no sepamos hacia dónde corremos. Corremos sin sentido. Habla de “neurosis”, es decir, lo queremos todo con velocidad. Eso implica falta de calidad y de eficiencia, lo que muchas veces nos obliga a volver a hacer las cosas. Por lo tanto, esa neurosis es, casi siempre, contraproducente. “Correr es activismo, no eficiencia”.

 

Utilizó una diapositiva para ilustrar su argumentación. En ella se veía una escultura de piedra con u  hombre pensando. “Si tenemos que ir deprisa, hay que pararse a reflexionar para salir con gran velocidad”. La escultura se difuminó con la imagen de un Ferrari de Fórmula Uno.

 

Eso contrarresta con la velocidad y el cortoplacismo de nuestra sociedad. “No dejamos que los procesos maduren”. En el deporte, la empresa, el día a día social, hay multitud de ejemplos. “Estamos destruyendo cosas por falta de paciencia”.

 

Gasalla no eludió hablar de la crisis. “Una crisis de confianza”. Las expectativas son clave, ya que funcionan como índices de confianza. Las grandes barreras que muchas veces minan la confianza son los paradigmas, “esquemas mentales previos que condicionan la realidad que vemos en cada momento. Por ejemplo, pensamos que para vender hay que mentir”. Hay esquemas que nos han valido pero ya no nos valen.

 

El otro gran punto sobre el que giró la matiné fue sobre el aprendizaje. Gasalla expuso el proceso de aprendizaje humano:

 

1) Inconscientemente-Incompetente

2) Conscientemente-Incompetente

3) Conscientemente-Competente

4) Inconscientemente-Competente

 

El tercer nivel es el conocido como conocimiento. El cuarto, como aprendizaje: se adquieren hábitos, img_9909es decir, las cosas te salen. En el baloncesto, por ejemplo, los hábitos son los sistemas de juego. El base hace un gesto y el resto repite un sistema, sin pensarlo, automáticamente.

 

“Los hábitos fluidifican la vida, pero crean rigideces y dificultan el cambio”. Por eso, el proceso no termina en el cuarto nivel, sino que hay que desparender para volver a aprender.

 

Es un mecanismo continuo. “El aprender exige desaprender”. Ahí radica el gran reto: aprender a desaprender, a sacar las cosas que ya no valen. Exige tres componentes: humildad, flexibilidad y generosidad, porque para aprender hay que hacerlo en grupo, el individuo no va muy lejos. “El aprendizaje implica cambio. Si no, es una mera acumulación de conocimiento”.

 

La gente que es capaz de desaprender para volver a aprender es la que sigue siendo joven. El que se pregunta ¿para qué?, es una persona vieja. Gasalla expuso una frase de Ayrton Senna: “No podemos volver atrás y hacer un nuevo comienzo, mas siempre podemos recomenzar y hacer un nuevo final”.

 

En este sentido, no valen victimismos. No vale el “me han tratado mal, han sido injustos conmigo, ¿para qué?”. Es parte de lo que Gasalla denomina “quejido organizacional”.

 

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